Dehesa de la Granja nace en un entorno y una situación inmejorable que recibe los mejores avales de mano de sus creadores.

Los excelentes viñedos de Tempranillo están en una superficie de más de 250 hectáreas y en un microclima muy especial, que le viene dado por las aguas del río Guareña. Este atraviesa la finca y las dehesas de encinas, alcornoques y robles centenarios.
Las cepas se han plantado sobre su propia raíz, y se han complementado con algunas plantas muy antiguas, no injertadas, localizadas por Alejandro en el mismo valle del Guareña.

Es Septiembre cuando suele ser el momento apropiado de la vendimia ya que su clima -a pesar de ser similar a sus hermanas de Duero- adelanta la madurez de la uva.

Al igual que sucede con los “Riberas”, en la Granja los mostos atraviesan la fermentación maloláctica en roble nuevo. Después, un meticuloso esquema de trasiegos facilita la clarificación, natural en estas tierras de fríos inviernos.

Las extensas cuevas de la bodega, excavadas en la piedra durante el siglo XVIII, están justamente debajo de las modernas naves de elaboración. Además de muy bellas, estas cuevas son el lugar perfecto para que vino y madera se cortejen: silencio, oscuridad, temperatura constante y humedad equilibrada. El resultado es el vino Dehesa la Granja, noble e intenso.... “y que se niega a abandonar nuestra boca y nuestro recuerdo”.